La autoestima es un aspecto clave en nuestras vidas, ya que influye en la percepción que tenemos de nosotros mismos, en cómo enfrentamos nuestras vidas, así como en las relaciones interpersonales.
En este artículo queremos ofrecerte un enfoque transformador que ha revolucionado la vida de muchas personas que han confiado en nosotros. A lo largo del artículo vamos a profundizar en este concepto desde el punto de vista del coaching contextual y te daremos las claves para forjar una autoestima sana.
¿Qué es la autoestima?
La autoestima, como la palabra misma dice, es estima hacía ti mismo. Es decir, consideración y aprecio que se hace de alguien o algo por su calidad y circunstancias.
Cómo sabemos y escuchamos a menudo, nada podemos dar a otros que no tengamos; si no nos estimamos, difícilmente podemos estimar a otros.
La autoestima es la valoración que una persona tiene de si misma, una percepción /interpretación de su propia valía, sentirse digno de amor y respeto, aceptándose a uno mismo.
No es solo un aspecto positivo del ser humano, sino un pilar fundamental para el desarrollo personal. Una autoestima saludable se manifiesta en la capacidad de aceptar tanto lo positivo como lo negativo de uno mismo, promoviendo un sentido de autenticidad. Una autoestima bien fundamentada es esencial para enfrentar adversidades y disfrutar de la vida en su totalidad.
Diferencias entre autoestima, autoconcepto y autoimagen
Es importante distinguir entre varios conceptos relacionados que a menudo se utilizan indistintamente.
La autoestima se centra en cómo valoramos nuestro ser y nuestras capacidades. Se compone de múltiples elementos que configuran la forma en que una persona se valora a sí misma y que son fundamentales para entender su manifestación en la vida diaria.
El autoconcepto se refiere a la visión total que tenemos de nosotros mismos, incluyendo opiniones, creencias y sentimientos en relación con nuestra identidad.
La autoimagen, por otro lado, se enfoca en la representación visual y emocional que tenemos de nuestra apariencia y características personales.
Estas diferencias son integrales para entender la complejidad de la autoestima y su impacto en nuestra vida diaria.
¿Cómo definimos autoestima?
Entendida de forma amplia, la autoestima se define como la valoración que una persona tiene sobre sí misma. Esta evaluación es subjetiva y se construye a partir de experiencias personales y la percepción de las propias capacidades.
La autoestima influye en la manera de enfrentarse a los desafíos de la vida, afectando el bienestar emocional y la calidad de las relaciones interpersonales.
Por tanto, la autoestima es un concepto esencial que juega un papel crucial en la manera en que las personas se perciben a sí mismas y cómo interactúan con el mundo que les rodea.

Señales de una autoestima positiva
Cuando una persona tiene una alta autoestima, suelen presentarse ciertas características y comportamientos. Estos suelen incluir:
- Confianza en las propias capacidades y habilidades.
- Aceptación de errores como parte del aprendizaje.
- Capacidad para establecer y mantener relaciones saludables.
- Actitud proactiva ante los desafíos de la vida.
- Autenticidad en la expresión de pensamientos y sentimientos.
Estas señales no sólo reflejan una percepción positiva de uno mismo, sino que también influyen en la calidad de las interacciones con otros y la gestión de situaciones complejas.
Comportamientos asociados a la baja autoestima
Aquellas personas que enfrentan dificultades con su autoestima suelen manifestar ciertos comportamientos que les limitan. Algunos de estos incluyen:
- Excesiva autocrítica y negatividad hacia uno mismo.
- Dificultad para aceptar cumplidos o reconocimiento.
- Evitar situaciones sociales por miedo al juicio.
- Dependencia de la validación externa para sentirse bien.
- Incapacidad para establecer límites saludables en las relaciones.
Estos comportamientos pueden generar un ciclo de insatisfacción y rechazo, afectando no sólo la percepción interna, sino también las dinámicas con los demás.
Concepto de autoestima en el coaching contextual
En este artículo queremos ofrecerte una mirada revolucionaria y transformadora de la autoestima: su visión desde el coaching contextual.
Desde esta perspectiva, la autoestima es el resultado de la relación que construimos con nosotros mismos. Y la calidad de esta relación la define nuestro contexto mental, es decir los pensamientos, creencias y paradigmas desde los que actuamos.
Muchas veces solemos confundir autoestima con logros, roles o validación externa o, dicho de otra manera, pensamos que si hago algo y si tengo algo (sea un trabajo, dinero, estatus, profesión, familia, etc.) voy a tener buena autoestima, cuando es justo al revés: debido a que tengo autoestima, me reconozco y me acepto como ser completo, capaz y responsable sin dejar mi poder en manos de cuestiones externas como circunstancias, validación de otros, etc. Mi valía, por tanto, no la define todo el conjunto de elementos exteriores.
Escuchamos muchas veces y a muchas personas diciendo: “Con todo lo que ocurrió tengo la autoestima por el suelo”.
Aquí se ve claramente como la autoestima de esas personas depende de lo que ocurrió, han dejado su poder en esas circunstancias.
¿En qué debe basarse la autoestima?
Desde BE HAPPY, partiendo de la perspectiva del coaching contextual, proponemos que la autoestima nace cuando dejamos de mirar hacia fuera y empezamos a construirnos adentro.
Y esa construcción comienza con la decisión de asumir la responsabilidad de quién estamos siendo.
Y aquí queremos hacer hincapié en algo crucial: no confundamos la responsabilidad con la culpa. No se trata de culparnos porque las cosas no ocurren como nos gustaría, sino de responsabilizarnos, teniendo la libertad de elegir la respuesta que más nos empodera en cada situación, aprender de cualquier resultado que no sea el esperado y lanzarnos de nuevo desde una postura de poder y de autoestima.
El hecho de no haber logrado un objetivo esta vez no debe ser nunca la causa de que mi autoestima decaiga sino, precisamente, porque yo me valoro, me acepto y no me define un resultado, mi autoestima se mantiene y me lanzo otra vez a por ese objetivo desde esa postura de poder.
Responsabilizarnos de nuestra vida, de nuestros resultados, de nuestras relaciones nos da un inmenso poder y libertad, libertad de elegir cómo respondemos en cada situación, qué historia nos contamos de cualquier cosa que “nos” ocurre, qué interpretación le damos a todo y libertad para quitarnos la dependencia de las circunstancias, las personas y el entorno exterior.
Mientras no asumamos esta responsabilidad, el poder lo tendrán todos menos nosotros, (las personas con las que nos relacionamos, las circunstancias, el tiempo, el gobierno, etc.) y en esa situación no hay opción de cambiar nada, porque nosotros no podemos cambiar ni el tiempo, ni a otras personas, ni al gobierno.
En cambio, en el momento que asumimos esta responsabilidad se nos abre la perspectiva y somos capaces de ver muchas más posibilidades, de interpretar, de actuar, de relacionarnos y, por ende, los resultados también cambian.

¿Cómo se construye una sana autoestima?
La importancia del diálogo interno positivo y la autoaceptación
El diálogo interno influye de manera significativa en la autoestima. Es esencial cultivar un lenguaje que apoye una percepción positiva. Usar afirmaciones como «soy suficiente» o «mis errores son oportunidades de aprendizaje» permite crear una mentalidad más abierta y comprensiva.
La autoaceptación, por su parte, consiste en reconocer las propias limitaciones y defectos sin caer en la autocrítica excesiva. Aceptar la imperfección es parte del crecimiento continuo.
Relación entre autoestima y gestión emocional
La autoestima implica también una buena gestión emocional, conocer y saber interpretar nuestras emociones. Y no se trata de sentirnos siempre fuertes, de ignorar nuestras emociones.
Tenemos la tendencia a rehuir las emociones, sobre todo las que conocemos como “negativas/malas” como son la tristeza, el enfado, el miedo… Pero las emociones no son buenas o malas, son todas necesarias en cierta medida y en determinados momentos.
Con una exploración personal del contexto mental, con una autoobservación y autoconocimiento podemos reconocer cuándo una emoción nos lleva al camino contrario de lo que queremos.
Aquí os ponemos un ejemplo concreto para entender que cualquier emoción nos puede empoderar o nos puede limitar y, por lo tanto, no es ni buena ni mala, sino que lo que hace la diferencia es qué hago yo con esa emoción:
Rabia/ enfado:
1.Cuando una persona me habla de malas maneras o en una situación en que me siento perjudicada, la rabia aparece para poner límites y debo reconocerla y aceptarla.
2.Cuando mis hijos no me escuchan o no hacen algo que les pido, aparece el enfado, la rabia y si no soy capaz de gestionar esta emoción puedo pasar a gritarles o hablarles mal. Nuevamente, no se trata de ignorar esa emoción, si no reconocerla, aceptarla y en función de qué quiero que ocurra, elegir mi respuesta.
Para llegar a este punto de reconocer mis emociones en el momento justo y saber qué hacer con esa emoción se requiere un trabajo interno y repetir, repetir y repetir hasta que, cuando me encuentro en la situación del primer ejemplo y aparece la rabia, la reconozco, la acepto y pongo límites, no permito que esa persona me siga hablando así.
Lo mismo sucede en la segunda situación. Mi hijo no me escucha, me enfado, me doy cuenta, reconozco la emoción, la acepto y dado que no quiero llegar a discutir, vuelvo a la calma y gestiono la situación de manera que consiga el resultado deseado que es que mi hijo me escuche.
Desafíos comunes y cómo enfrentarlos para mejorar la autoestima
Los obstáculos a la autoestima pueden variar, pero existen patrones recurrentes que afectan a muchas personas. Comprender y enfrentar estos desafíos es esencial para fortalecer la percepción personal y cultivar un bienestar emocional saludable.
Pensamientos negativos y su impacto en la valoración propia
Los pensamientos negativos a menudo se instalan en la mente sin previo aviso, generando una visión distorsionada de la realidad. Estos pensamientos pueden incluir creencias limitantes que dañan nuestra autovaloración.
Para contrarrestar su efecto, es fundamental identificar estos patrones de pensamiento. Se puede practicar el reconocimiento de pensamientos distorsionados y reemplazarlos con afirmaciones más equilibradas y realistas.
Manejo de la autocrítica y el perfeccionismo

La autocrítica excesiva y el perfeccionismo son dos enemigos comunes que afectan a la autoestima. Estas actitudes generan una presión interna que puede resultar en insatisfacción constante y ansiedad. Regularmente, se busca la perfección, pero rara vez se logra.
Una estrategia efectiva es practicar la compasión hacia uno mismo. En lugar de enfocarse en los errores, es útil reconocer los logros y permitirse ser humano, con limitaciones y defectos.
Superar miedos y situaciones que afectan la autoestima
Los miedos, ya sean conscientes o inconscientes, pueden limitar fuertemente la autoestima. Esto incluye el miedo al rechazo o al fracaso, que puede paralizar las decisiones y prolongar la inseguridad. Afrontar estos miedos es crucial para avanzar.
- Establecer pequeñas metas puede ayudar a afrontar los miedos gradualmente.
- La exposición gradual a situaciones temidas fomenta la resiliencia y la autoconfianza.
Perseverancia y compromiso en el desarrollo personal
El compromiso con el desarrollo personal es clave para mejorar la autoestima. Se requiere un esfuerzo consciente para mantener la motivación y la constancia en la práctica de técnicas que refuercen una autopercepción positiva.
La perseverancia se traduce en la capacidad de enfrentar los altibajos emocionales. Un camino claro hacia el autoconocimiento, mientras se acepta el proceso de automejora, puede resultar en una autoestima más robusta y satisfactoria.
Relación entre autoestima, inteligencia emocional y bienestar
La interconexión entre autoestima, inteligencia emocional y bienestar es un área crítica en el desarrollo personal. Cada uno de estos elementos afecta a los demás, creando un círculo virtuoso o vicioso que influye en la calidad de vida y en las relaciones interpersonales.
Cómo influye la autoestima en la salud emocional
La salud emocional está íntimamente ligada a cómo nos valoramos a nosotros mismos, lo que a su vez impacta, como ya hemos visto, en la calidad general de nuestra vida.
Una autoestima saludable es esencial para mantener un equilibrio emocional. Las personas que se valoran positivamente suelen experimentar menos ansiedad y depresión. Esto se debe a que la percepción positiva de uno mismo contribuye a una resiliencia mayor frente a situaciones adversas. Aquellos que cuentan con una buena autoestima son capaces de manejar mejor el estrés y enfrentarse a los retos, lo que a su vez refuerza su sentido de bienestar general.
Existe una conexión significativa entre la autoestima y la salud mental. Un nivel bajo de autoestima ha sido vinculado a varios problemas psicológicos, incluyendo:
- Depresión y ansiedad.
- Alta predisposición a desarrollar trastornos de la alimentación.
- Incremento de situaciones de estrés y agotamiento emocional.
La conexión entre autoestima y felicidad personal
La felicidad personal está estrechamente relacionada con cómo se percibe uno mismo. Cuando la autoestima es alta, las personas tienden a tener una visión más optimista de la vida. Este optimismo propicia situaciones que fomentan experiencias placenteras. Una autoestima sólida ayuda a enfrentar los fracasos con una mentalidad de aprendizaje, en lugar de verlos como una confirmación de debilidades. Las emociones positivas, como la alegría y la satisfacción, son más frecuentes en quienes se sienten seguros de sí mismos.

La influencia de la autoestima en la toma de decisiones y conducta social
La forma en que se toma decisiones está estrechamente ligada a la autoestima.
Las personas con elevada autoestima suelen ser más asertivas, lo que les permite establecer y mantener límites saludables en sus relaciones. También son más propensas a buscar oportunidades en lugar de evitar riesgos.
- Mejor gestión del tiempo y priorización de objetivos.
- Interacciones sociales saludables y constructivas.
En cambio, una baja autoestima puede derivar en indecisión y una necesidad constante de aprobación externa, lo que limita la capacidad de actuar de manera autónoma.
- Decisiones impulsivas o evitativas.
Fomentar una autoestima adecuada puede conducir a una vida más plena, permitiendo relaciones interpersonales más sanas y una mayor satisfacción en varios ámbitos.
La conexión entre estos elementos resalta la importancia de trabajar en la autoestima como un camino para alcanzar el bienestar emocional. La inteligencia emocional actúa como un facilitador que optimiza la percepción que uno tiene de sí mismo, estableciendo un legado positivo para la vida cotidiana.
¿Quieres mejorar tu autoestima y tu vida?
Ahora que hemos profundizado en el concepto de autoestima y la repercusión que tiene en nuestras vidas, en Be Happy, desde el coaching contextual, queremos proponerte una visión realmente transformadora: la autoestima no es un “tener”, es un “ser”.
Es elegir ser la persona que sostiene, que se escucha, que se comprende, que se habla con honestidad, que se acompaña… y cuando construimos una relación sana con nosotros mismos, toda la vida se ordena: nuestras decisiones, las relaciones con los demás y nuestros resultados. Porque todo lo de fuera empieza adentro.
Como este proceso es mucho más difícil cuando lo transitas solo, te invitamos a valorar la posibilidad de hacerlo en nuestra compañía a través de nuestros entrenamientos de coaching vivencial. Esto te permitirá no sólo hacerlo más rápido sino, sobre todo, bien acompañado y asesorado, de la mano de entrenadores contextuales con mucha experiencia en este camino.
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